
Estoy cansada de los pediatras.
En realidad no me cansan ellos, sino sus comentarios enjuiciadores cada vez que algo no sale como ellos esperan, tanto en el comportamiento del niño en la consulta así como en el desarrollo de aspectos que ellos rígidamente consideran normales, como la edad del control de esfínter o de desarrollo del lenguaje.
Mi pequeña hija lloraba cada vez que íbamos a control con la doctora, quien reconozco tenía un rostro dulce y amigable, pero eso no bastaba, supongo que encontrarte en un lugar extraño donde apenas entras te sacan la ropa y te suben arriba de una pesa, alguien a quien no recuerdas te pone un aparato frío en el cuerpo (estetoscopio), te meten una paleta de madera en la boca hasta hacerte arcadas etc, te suben a aparatos de medir y pesar que no sabes para que sirven, etc., da susto a un ser humano que aun no comprende los códigos de la civilización. Es normal y esperable que un niño llore, y quien a decidido dedicarse a la salud de los niños, debería desarrollar la tolerancia y la paciencia necesaria en su cargo, así como mostrar psicología en el trato a sus pacientes y a sus padres.
Los llantos de mi hija fueron cada vez peores en las consultas, y paralelamente la pediatra se ponía más hostil en sus comentarios. Si en un momento decidía consolar a mi hija con un abrazo o con una palabra cariñosa, ella inmediatamente me reprendía argumentando que si la niña se comporta así con llantos es porque estaba muy regalona y mimada, que había que dejarla llorar sola no más y no ser tan sobreprotector.
Al comentarle sobre la falta de desarrollo del lenguaje de mi hija, nos responsabilizó a nosotros sus padres pues ,según ella, no estimulábamos a la niña, y que esa era la razón de que no hablara. ¿Qué sabía ella de los estímulos que dábamos a nuestra hija en cada juego, en cada canción, cada día? ¿Porqué se creía con el derecho a cuestionarnos, y más aun, adivinar lo que sucede en casa?
Finalmente decidimos después de 3 años cambiarnos de pediatra.
Tarea difícil cuando no tienes recomendaciones de alguien que te diga "esta pediatra es empátíca con los niños, abierta de mente, y no enjuicia a los padres".
Dado que tenía más descuentos en una clínica específica, busqué en la web de ese establecimiento a cada uno de los pediatra que trabajaban allí, vi sus fotografías e intenté vislumbrar en sus rostros aquel más cálido y amable. Vi a una señora muy risueña que me transmitió simpatía, lamentablemente me equivoqué nuevamente. ¿Será que no existen pediatras comprensivos y empáticos?
Llegamos a su consulta y no nos recibió con la simpática sonrisa de la foto, pero eso era una tontería. Bueno, como ya es habitual luego de unas breves preguntas nos pidió inmediatamente desvestir a la niña y ponerla en la camilla.
Mi hija comenzó a reclamar, pero a base de las palabras cariñosas que su padre y yo le brindábamos, se comportó bastante calmada respecto a otras veces. Luego nos pidió llevarla arriba de una pesa, allí fue mayor la resistencia pues no podía estar tomándome, sin embargo logré soltarla de mi y la doctora rápidamente pudo ver el peso.
Luego prosiguió medirla, allí mi hija simplemente no resistió rígida y sin moverse, así que la pediatra decidió usar un aparato de madera sobre el que se acuesta al niño para ver su medida. Estaba intentando ponerla en la camilla poniendo lo mejor de mi, cuando la doctora alza un poco la voz suave que había mostrado hasta ese momento, y me dice " déjense de compadecerla con sus palabras cariñosas… ustedes con su actitud le hacen pensar que algo malo le va a pasar, hay que decirle que eso no duele, ella va a entender".
Yo le respondí que mi hija tenía un cierto retraso en el desarrollo del lenguaje respecto a los niños de su edad, y que no entendía todas las frases que yo le decía. Ella inmediatamente respondió que la niña no tenía ningún problema de lenguaje, que si no hablaba era porque no quería, porque nosotros le hacíamos la vida fácil. Que padecía del síndrome de la hija única o hija mayor sobreprotegida.
Sentí mucha impotencia, ¿ acaso en 3 minutos esa doctora podía adivinar nuestra dinámica familiar? ¿cómo podía tan fácilmente asegurar que mi hija entendía todo lo que se le decía? ¿cómo yo podía hacerle entender a esa doctora que de verdad mi hija no comprende ciertas palabras, y que lo vemos a diario en las vivencias de la vida cotidiana? Y aunque fuera cierta su hipótesis del síndrome de hijo único (hipótesis ultra escuchada que a estas alturas ya es una respuesta automática y predecible en los pediatras para explicar un sin número de cosas) , ¿eso le daba eso derecho a enjuiciarnos? ¿le daba derecho a sentirse con la omnipresencia de adivinar cómo es uno?
¿La niña usa pañales? preguntó. Yo adivinando que ya venía otro sermón, respondí con la verdad, " solo para dormir" le dije.
Ella dijo que estaba muy mal que a los 3 años recién cumplidos la niña usara pañales, pues según la tabla estándar un niño a los dos años ya debería controlar completamente esfínteres. Allí si que no aguanté más, y le contesté seria "mire, he leído bastante del tema y hay muchos pediatras que plantean que es absolutamente normal que a los 3 años un niño aún no controle 100 % esfínteres".
Ella se defendió volviendo a decir que casi todos los niños a los dos años ya han saltado ese paso, y que mi hija debería haber pasado esa etapa. Al decirle que mi hija controlaba pipí perfectamente de día, no así la caca que todavía no la hace en el baño, comenzó con sus sermones y dijo que ella no iba a aprender si nosotros no hacíamos nada, que si llegábamos y simplemente limpiábamos la niña no iba a asociar su comportamiento con una consecuencia negativa…..¿me pregunto, qué consecuencia negativa querría ella que mi hija sufriera? . Aseguró que lo que había que hacer era sentarla media hora todos los días en el baño, dos veces al día, hasta que hiciera. ¿acaso a uno le dan ganas de hacer caca solo por sentarse media hora en la taza? ¿y cómo pretendería ella que mantuviera a mi hija media hora allí, amarrada seguramente?
Cada respuesta me pareció peor que la otra. Comencé a responder cada uno de sus ataques, pero no con la arrogancia de quien se cree no comete errores, seguramente los he cometido y muchos, como todos los padres, sino con la impotencia de quien tiene objeciones respecto a sus sugerencias porque ha leído bastante de pediatras y psicólogos como Carlos Gonzalez, Laura Gutman, etc., que abordan sus posturas desde el respeto y amor a los niños, desde la crianza con apego. Esa doctora obviamente pensaba que yo era una más de las señoras a quienes podía retonear, sermonear y esperar sumisión ante una "DOCTORA".
¿Almuerza lo mismo que ustedes? preguntó. Yo le dije que si, aunque la niña era algo mañosa sobretodo para las verduras.
Enseguida contestó "ustedes no tienen que aguantar que no coma, si no quiere comer esperen a que la niña les pida alimento y vuelvan a darle el mismo plato del almuerzo. Además no tienen que premiarla porque se comió toda la comida, ese es el deber de ella nada más".
¿Y que sabía la doctora si yo premiaba a mi hija? Nuevamente sus afanes de adivinadora me sacaban de quicio. Además, aseguró que mi hija estaba bien en su peso, por lo tanto yo sabré si quiero o no darle el mismo plato del almuerzo (en realidad no obligaría a mi hija comer algo que le desagrada, así como a mi no me gustaría que me obligaran a comer porotos o habas).
Salimos de allí diciéndonos "esta pediatra tampoco", y con la incertidumbre de no saber si caeríamos en iguales o peores manos la próxima vez. La elección del pediatra puede ser un verdadero dolor de cabeza , salvo que aprendamos a hacer oídos sordos, pero entonces ¿para que perder dinero en visitar a un profesional a quien no le creemos y en quien no tenemos confianza?
Todo un tema.

































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Creo que hemos tenido mala suerte con los pediatras, hemos pagado particular en diversos centros médicos pero no hemos dado con el correcto aun.
Pienso que no todos los pediatras tienen vocación ni la psicología para trabajar con niños que estan en desarrollo y aprendizaje, ellos no son adultos chicos ni tienen porqué estar callados, quietos y obedientes todo el tiempo.
Gracias por tu comentario y apoyo.
Saludos
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Pachi Vargas